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WENCESLAO ROBLEDILLO MATALASCAÑAS Y RUÍZ DE SANTIBÁÑEZ

ESCUELAS DEL BIEN Y DEL MAL

Mi núnca bien estimado amigo Vicenç me ha pasado este artículo en catalán, con el ruego de que se lo tradujera al castellano y lo publicara en en mi blog. Aquí lo tienen ustedes, y que sea lo que Dios quiera en cuanto a la traducción.

 

ESCUELAS DEL BIEN Y DEL MAL

Del mismo modo que una niña y un niño son llevados a la Escuela del Bien para ser el día de mañana útiles a la sociedad, parece ser que también existe una Escuela del Mal, a la cual van a estudiar los noveles delincuentes, y a especializarse los que se han quedado atrás en las nuevas tácticas y técnicas delictivas. De otro modo, no se explica cómo puede ser que los delincuentes de hoy en día, sepan tanto a la hora de de robar y atracar. En un santiamén, abren una vivienda que se supone bajo mil y una medidas de seguridad. I ni que decir tiene, con qué rapidez y facilidad abren y se llevan cualquier tipo de coche. En el apartado de estafas, las hay de todas clases, modos y maneras. No puede ser, por lo extraño, que la manera de delinquir se la invente el delincuente que, a veces, suele ser un individuo más bien corto de entendederas. A la fuerza debe de haber una EPPIGRADE (Escuela Para Pequeños y Granos Delincuentes) en algún lugar secreto, que les enseña a delinquir como es “debido”. Sin “errores”.

Si esta escuela existe, las Fuerzas de Seguridad del Estado, así como las de las dos comunidades autónomas que disponen de ellas, (Catalunya y Euskal Herria), deberían intentar encontrarla y clausurarla. En una película española pseudo cómica de los años sesenta del siglo pasado, de la cual no recuerdo el título, pero sí que recuerdo que en ella tenía un papel algo relevante el recordado actor cómico Manolo Gómez Bur, se mostraba como este actor hacía el papel de profesor de una escuela de carteristas y delincuentes en general. Quizás alguien tomó la idea de este film y montó seriamente una Escuela del Mal.

No hay día que no nos enteremos de todo tipo de asesinatos, crímenes, robos, atracos y estafas, en las cuales los delincuentes han conseguido hacerse fácilmente con el botín, y salir indemnes de la acusación de asesinato o crimen. Y para redondearlo, en el juzgado entran por una puerta y salen por otra, amparados en esta famosa frase que tanto se escucha hoy en día: «Fulano de Tal ha salido en libertad con cargos». ¡Toma castaña! Si tiene cargos ¿por qué los dejan en libertad? Es darles un billete de salida del juzgado, para que al cabo de unas horas se suban al tren de la delincuencia, que los hará volver al bajo mundo para delinquir nuevamente.

Y esto en parte sucede, porque los juzgados estando colapsados, por mucho que nos quiera hacer comulgar con ruedas de molino el Ministro de Justícia. No dan abasto a tramitar tantos expedientes. Y no sería de extrañar que, en estos momentos, haya más delincuentes fuera, que dentro de las prisiones. A ver si consiguen los jueces y personal auxiliar de los juzgados ponerse al día y, si conviniese, que se construyan más prisiones. Pero en la calle no debería de haber ni un malhechor más. ¡Ni uno! Aparte que, una medida que quizás sería eficiente, podría ser que todos los delincuentes inmigrantes fueran repatriados. ¡Que vayan a delinquir a su país! ¡Ya tenemos suficiente con los delincuentes autóctonos! Demasiados hay, por desgracia nuestra y el turismo que nos visita.

También dicen que, dentro de las prisiones, muchos delincuentes, en vez de regenerarse e intentar arrepentirse del mal que han hecho a la sociedad, y pensar sólo en hacer el bien y comportarse como un ciudadano ejemplar, procuran, de la mano de otros delincuentes experimentados, aprender nuevos métodos de robo; nuevas formas de estafar a todo bicho viviente; o la mejor manera de entrar en un Banco o Caja a punta de pistola, y llevarse la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible.

¿Cuando se acabará esta pesadilla? Porque así no vamos bien. Y si la Justicia se preocupa más, y va más rápida, para enchironar a una persona que sólo ha descolgado una bandera, que no para poner en la cárcel a quien verdaderamente a cometido un crimen o un robo o estafa, nos encontraremos que no podremos ir jamás tranquilos por la calle, ni podremos estar tranquilos en casa viendo la televisión o durmiendo, pendientes sólo de que unos «expertos» en la materia nos revienten la puerta y se lo lleven todo, incluida la vida, como alguna que otra vez ha sucedido. Y tanto da que sea la puerta de casa como la del coche. O que en cualquier hora del día o de la noche, (porque con esto de los horarios ya no tienen miramientos), nos asalte alguien por la calle y nos ¡deje tal cual venimos al mundo!

1 comentario

Josep -

Gustau
En Pacheco, politic d'Andalusia
ja va dir en el seu moment que "la justicia es un cachondeo"
i encara avui te raó
Salut...!!!!