A la Atención de la Sra. Dª Natividad Enjuto García, Directora general del PROGRAMA DE VACACIONES PARA MAYORES DEL IMSERSO.
Estimada Señora:
No estoy muy seguro de que sea a Ud. a quién me he de dirigir con el presente escrito. Por tal motivo, le ruego tenga la amabilidad de seguir leyendo y, si no compete a Ud. lo expuesto a continuación, tenga a bien hacerlo llegar a la persona o personas responsables. Se trata de lo siguiente:
Del 13 al 18 de abril, un servidor de Ud. ha formado parte de un grupo del IMSERSO en un viaje cultural de 6 días, que ha tenido lugar por tierras navarras, ya que se trataba de un Viaje Cultural del mencionado Organismo a Navarra.
En general ha sido un viaje magnífico en cuanto a todo lo que hemos visitado; la comodidad del hotel; el buen hacer del Sr. Roberto, chófer del magnífico autocar; y la amabilidad y simpatía de nuestra guía, la señora Concepción, «Conchi», para los amigos, que ella consideraba que éramos, los componentes del viaje. Así como de las y los guías oficiales locales que nos han explicado todo muy bien y con mucho detalle. Hasta aquí, con ganas de repetir otro Viaje Cultural con el IMSERSO.
Sin embargo…
El día de la llegada al hotel donde pernoctamos las cinco noches pertinentes, más el día del viaje de regreso, pudimos comer en el mismo hotel, el cual sirve las comidas y las cenas en régimen de bufet libre. Nada que objetar, puesto que los manjares (muchos para escoger y repetir cuantas veces se quisiera), estaban muy bien elaborados y estaban riquísimos.
No le puedo decir lo mismo Sra. Natividad Enjuto, de las comidas de los días 14, 15, 16, y 17 de dicho mes.
Estas comidas se efectuaron en restaurantes más o menos ubicados cerca de los lugares que visitábamos y, concretamente en uno de ellos, estuvimos dos veces: los días 16 y 17. De estos dos días quiero hacerle mención especial. Aunque las comidas de los días 14 y 15 les iban a la zaga de las otras dos.
El nombre del restaurante en el cual mal comimos dos días seguidos es «LAS PERRILLAS» y está ubicado a pié de carretera en el casco urbano del pueblo navarro llamado Aibar.
El primer día, de primer plato, nos sirvieron judías blancas estofadas aparentemente con chorizo o chistorra incorporada, de cuyos elementos cárnicos no alcanzó para todos los comensales. Pusieron una fuente encima de la mesa comunicándonos que era para cinco personas. Se podía repetir aunque en amplia mayoría no fue de nuestro agrado.
De segundo plato, nos sirvieron pollo que, según la camarera, estaba hecho al horno. Puede que sí, pero sin ningún acompañamiento que lo hiciera apetitoso para hincarle el diente. ¡A palo seco! ¡Ni tan siquiera las siempre socorridas patatas fritas congeladas!
Encima de la mesa no había vinajeras. Sí que había; ¡sal y mondadientes! Alguien pidió un poco de pimienta para darle un poco de sabor al insípido pollo. No sé si dicha pimienta se la cobraron. Un servidor de Ud. pidió una aceitera, y me cobraron 1 € por cuatro gotas de aceite que expandí por encima de una exigua rebanada de pan. De postre, un cucurucho de helado que la camarera repartió como si repartiera el grano a las gallinas, puesto que los iba sacando de un saco de plástico.
Y se notó muy mucho que, del caldo que sobró de cocer las alubias blancas el día 16, se cocieron los garbanzos del día 17. El chorizo o la chistorra, ¡seguían igual de menguantes! Y antes de que me lo pidiera, en la segunda visita que hicimos a este restaurante, ya le entregué 1€ a la camarera para que me trajera una aceitera. El segundo plato del segundo día constaba de ternera a la jardinera. Pero la ternera con la cual confeccionaron el guiso debía ser la tatarabuela de las magníficas terneras que vimos pastando por los verdes y exuberantes prados llenos de fresco pasto, puesto que ¡estaba más dura que la suela de mis zapatos!
Un servidor le pregunta a Ud. Sra. Natividad Enjuto, si esto es normal. Y también me hago unas preguntas: si comimos tan bien en el Hotel Villa de Castejón donde estábamos hospedados, ¿por qué no pudimos comer bien en los cuatro días mencionados? ¿Tiene algo que ver el IMSERSO en esta reducción de la calidad alimentaria? ¿Tiene algo que ver la UTE adjudicataria del viaje, MUNDO SENIOR, intentando posiblemente hacer negocio con nuestra alimentación escatimándonos presupuesto?
Son estas unas preguntas de las cuales me gustaría obtener una respuesta a cada una de ellas, pero no sé exactamente quién o quiénes son las personas responsables de facilitármelas.
Esperando de Ud. una respuesta aclaratoria, o de la persona o personas que en su mano esté el poder hacerlo, reciba un cordial saludo al tiempo que mis más sinceras disculpas, por haberme extendido en demasía en el presente documento.
Un saludo.
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