¿QUIÉN HA DE SACUDIR A QUIÉN?
En los grandes núcleos urbanos es la Policía Nacional. En las áreas rurales es la Guardia Civil. Estos dos Cuerpos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, son las encargadas de reprimir a varapalos todas las manifestaciones que, aun habiendo sido autorizadas, toman un giro violento por parte de los manifestantes.
No sé si es legal o no y si fue autorizada o no, la manifestación que tuvo lugar en Madrid el día 18/10/2008, por parte de unos aproximadamente 150.000 miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Me parecen muchos, pero así lo indican las crónicas de los medios de comunicación.
150.000 miembros son mucha gente. Casi se podría decir que son la totalidad de la plantilla que componen la Policía Nacional y la Guardia Civil de todo el Estado español. Lo cual quiere decir, que en la fecha indicada, era el día ideal para cometer todo tipo de delitos, dado que quienes debían velar para evitarlos estaban entretenidos en otros menesteres. ¡Es de suponer que Dios no quiso que pasara nada que después se tuvieran que arrepentir y lamentar!
¿Quien se quedó de guardia vigilando los cuarteles de la Guardia Civil y las comisarías de la Policía Nacional? ¿Se han quedado quizás desprotegidas o sólo con un solo guardián?
Volviendo con los 150.000 policías i guardias civiles que se manifestaron en Madrid, decir que, si no voy errado, un policía o un guardia civil no dejan de serlo durante las veinticuatro horas del día. Con esta presunta afirmación, vengo a decir que, aunque estén manifestándose (tengan derecho o no, sea legal o no el manifestarse), pueden ir, si quieren, a la manifestación, con la placa que los acredita como agentes… ¿del orden?, y llevar encima el arma reglamentaria.
¿Se imaginan ustedes 150.000 personas cabreadas y armadas manifestándose por el centro de Madrid? ¿Quién los puede parar si las cosas derivan a graves y fuertes altercados? ¿Los Ejércitos de Tierra, Mar i Aire? Porque si prácticamente todos los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado están en la manifestación, no hay suficientes policías nacionales y guardias civiles en el resto de España para poder reprimirlos. ¿Quiénes, pues, los han de parar y sacudir a estos policías y guardias civiles? ¿Los efectivos de la Policía Municipal? No creo. Podíamos haber ido la población civil a darles un buen escarmiento para resarcirnos de las veces que nos han sacudido a nosotros, incluso en muchas ocasiones sin motivo. ¿Quién lo ha de hacer sino si hasta ahora han sacudido ellos? Darle la vuelta a una tortilla no es nada difícil, ¿verdad?
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